Según un historiador famoso, cultura es todo lo que el hombre hace. Pero no todos los hombres son cubanos, así que la nuestra es única por el simple hecho de ser la nuestra. Ya eso por sí solo tiene importancia, que se vuelve más fascinante cuando nos adentramos en ella y la conocemos un poco. Para ello, como estamos tan cerca a la celebración del día de esa cultura caribeña tan peculiar que es la cubana, les dejo unos versos de algunos de sus emblemáticas poetisas........
Durante un viaje a Cuba pueden surgir mil anecdotas, que solo el que este bien atento puede captar. Algunas graciosas, otras agradables, y otras bien tristes. Todo depende de la optica desde la cual son contadas o vistas. Hay muchos calificativos para un viaje a la isla como: pasar trabajo, momentos terribles para no repetir, experiencias increibles para ser contadas, aventuras insuperables, signos de que todo va cada dia peor, las mejores vacaciones de todos los tiempos, curso intensivo, etc, etc, etc. Yo, como cubano, tengo mi propia nomenclatura para todos esos momentos, los llamo opinion del pueblo, los bautizo como cultura cubana. Y es que en realidad eso son para mi, parte de una cultura rica y unica, que esta a punto de perderse en el entramado cultural globalizado de estos tiempos pero que aun tiene mucho de autentica y genuina que la hacen especial al menos a mis ojos y sentidos.
El cubano es muy espontaneo y natural, y eso no se ve en todas partes del mundo, sobre todo no en Asia donde he vivido los ultimos 8 anos. Sin conocerte te cuentan su vida, te hablan de cualquier tema, entablan una conversacion muy facil y a la vez profunda, eso solo lo he visto hasta el momento en Cuba y tambien debo reconocer que en Egipto experimente lo mismo incluso cuando la lengua impedia un poco la comunicacion pero la espontaneidad era muy similar.
Uno de esos momentos de cultura cubana lo experimente hace muy poco en el oriente de la isla cuando visitaba a una gran amiga y tuve que acompanarla al hospital. Para sorpresa nuestra, dentro de la destruccion que existe en el pais en esta area priorizada este hospital se mantenia muy bien, incluso habia locales para el publico con aire acondicionado. Mientras esperabamos el resultado de unos analisis de mi amiga conversamos con una senora embarazada con esa familiaridad con que lo hace el cubano de la cual hablaba mas arriba. No creo que es gesto espontaneo responda a la necesidad de expresarse o desahogarse sino simplemente a una necesidad comunicativa y cultural. El cubano actua siempre asi, sin secretos, al natural, confiando en extranos, desprejuiciado de todo. Lo cierto es que la Sra estaba alli para ser ingresada y a dar a luz en tres dias. Esperaba su 5to hijo. Nos sorprendimos mucho porque ni en el campo se ven ya esas cifras en la natalidad actualmente ya que la poblacion cubana tiende al envejecimiento. Resulta que la Sra estaba en aquella situacion embarazosa debido a negligencias del mismo hospital. La habian ligado dos veces y las dos veces habia salido embarazada, a eso le debia su 4to y su esperado 5to hijo. Pero ella lo contaba de una forma muy desenfadada y se reia de su desgracia, porque 5 hijos hoy en Cuba mas que una bendicion son eso, una desgracia. Ella muy alegre nos contaba como hacia para cuidarlos, alimentarlos y nos reiamos mucho de su manera de ver y analizar las cosas. Por ejemplo decia que su esposo cuando salian a la calle caminaba alejado de ella porque no queria que la gente dijera que el le habia hecho tantos hijos. Tambien cuanod iba a la bodega a buscar los productos de la canasta basica que prove el estado, tenia llevar un saco porque eran muchas cosas. Tambien hablo sobre como hacia para vestir y calzar a sus ninos, algunas veces vendia leche en polvo y compraba algo de ropa y zapatos, etc. Pasamos un rato bien agradable con aquella Sra que llevaba mas de dos horas esperando que la ingresaran sin haber probado nada en toda la manana ya a punto de desmayarse. Le dimos algo para que merendara y nos despedimos deseandole un feliz parto y que por esta vez hicieran bien su trabajo en el hospital y que no tuviera que regresar por alla a dar a luz nunca mas.
Para cualquier persona preparar un viaje puede ser lo más sencillo del mundo. Qué de complicado puede tener echar cuatro camisas, dos pantalones o tres shorts en una maleta o una mochila y salir andando? Suena simple pero no suele ser de esa manera cuando se trata de un cubano el que va a realizar el viaje y mucho menos si ese viaje lleva como destino su isla de origen.
Hay que pensar en lo regalos que se llevan, pero pensarlo bien. Primero hay que leer las regulaciones aduanales que en los últimos tiempos han cambiado bastante y que no son fáciles de comprender. Luego viene el proceso de tomarse su tiempo en la compra de los regalos para la familia, los amigos, vecinos, etc, etc, etc.... Y cuando hablo de regalos que se entienda que no son los que uno quiera escoger sino los que necesita la gente allá en Cuba. El otro día, preparando mi viaje hablo con mi madre y se me ocurre preguntarle: Qué hace falta? Y ella muy graciosa me responde: No me hagas esa pregunta que tú sabes que acá hace falta de todo..... Me tuve que reír porque en realidad tenía razón. Entonces tuve que reformular mi pregunta y así logramos llegar a un entendimiento.
No sé si a uds les sucede pero cuando uno comienza a echar cosas en la maleta es como que no puede parar y quiere llevárselo todo, pensando que así se resolverán los problemas y aunque una y otra vez nos damos cuenta que es un error, que pagaremos sobrepeso, que nos pararán al llegar y si tenemos mala suerte también en otros aeropuertos donde hagamos escala; seguimos echando cosas y cada viaje que damos parecemos mulos de carga y los problemas siguen y las necesidades no acaban. Tengo una amiga que siempre me está diciendo: tendremos que cargar con esa cruz toda la vida? Y yo le respondo: Mientras seamos la esperanza y el único apoyo de los que están allá....
Los europeos o americanos cuando viajan, como equipaje de mano sólo llevan una mochilita o un portafolio. Los cubanos, la mochila bien cargada, a veces más pesada que la maleta que se registra; la maleta de mano, reventando, otra bolsa más aparentando que lleva regalos de último momento o comprados en el aeropuerto. Y ni hablar de los que se vuelven locos y llevan en su cuerto 5 pantalones, 4 camisetas, 5 pares de medias, etc, etc, etc....Que no son historias que es muy real. Yo no lo creía hasta que en uno de mis viajes veo a una cubana que entra al avión y comienza a quitarse cosas de encima. De unos 50 kilos se quedó como en 40 de todo lo que traía. Y los comentarios que me hizo fueron los que me hicieron confirmar lo que había escuchado tantas veces y nunca había visto.
Pues nada que ya casi termino de preparar mi equipaje y me faltan solo 5 kilos para completar el peso admitido y aún no he puesto en las maletas nada de lo que llevo para mí . Una vez más se repite la historia y así será mientras allá haga falta de todo como me dijo hace unos días mi madre.
A raíz de un mensaje que me reenviara Miguel se me ocurrió incluir este comentario.
Mucha gente ha dedicado un pedacito de su arte a las calles de la capital de Cuba. En los años que viví en esa hermosa ciudad que me acogió como uno mas de sus hijos, tuve el privilegio y el placer de conocerla bastante bien. Mejor incluso que muchos de los habaneros con los que estudiaba en la Universidad de La Habana. Y es lógico porque es un fenómeno que suele repetirse en las grandes capitales. Sus habitantes no se preocupan mucho ni le dan el justo valor e importancia a lo que en ellas se encuentra. Miles de parisinos nunca han visitado la torre Eiffel así como mucho malasios nunca lo han hecho con las torres Petronas. Como yo no era de La Habana y estaba muy sorprendido por su belleza, en los primeros meses me dedique a recorrer sus calles, sus barrios y sus lugares como dice el conocidísimo tema de Gerardo Alfonso. http://www.youtube.com/watch?v=RoR5azaNyfQ Como el mejor modo de conocer una ciudad es caminando, camine mucho en las primeras semanas y al cabo de un mes ya conocía en orden el nombre de todas las calles desde la universidad hasta prado. Tomaba cada día cuando terminaba las clases San Lazaro abajo, todo malecón, San Rafael y siempre iba a parar a La Habana Vieja. Caminaba despacio mirando cada detalle de aquella ciudad que siempre había visto en fotos o en la televisión y aunque no sentía nada especial hacia ella puesto que no era la mía si reconocia su majestuosidad. Mientras caminaba recordaba siempre las palabras y sabios consejos de mi abuela que había estado en La Habana en reiteradas ocasiones: mira bien antes de cruzar las calles, en la habana vieja no camines cerca de los portales de las casas que se caen, etc, etc, etc. He recibido un mensaje que contiene fotos y comentarios sobre algunas de las calles más conocidas de La Habana y me pareció interesante compartirlo. Aquí va y gracias a Miguel por el envío.
Allá por los años 80's tuve que comenzar una nueva etapa de mi vida estudiantil en las montañas del Escambray villaclareño. Elegí ir a hacer la secundaria básica en una ESBEC(Escuela Secundaria Básica en el Campo). Y digo elegí porque realmente fue mi decisión. Tenía la opción de hacer mis estudios secundarios en una ESBU(Escuela Secundaria Básica Urbana) pero el alumnado que iba a esa escuela no me agradaba mucho. Prefería la gente del campo, siempre mas auténtica y sencilla. Fue en aquella época que tuve mi primera "maleta", si es que a un cajón de madera no preciosa con un candado para tratar de protegerla, se puede llamar de esa manera. Era un niño cuando decidí separme de mi familia y dar el paso con mi maleta. Lo del candado, pura decoración ya que en la primera semana se fue del aire y abrieron la caja de seguridad y se llevaron todo. Así mismo, todo todito. Opté por dejarla abierta a partir de ese día. Quien haya estado en una beca en Cuba sabrá de lo que estoy hablando y no se asombrará en lo más mínimo. Maletas había allí de todos tipos, tamaños y materiales. Pero no vayan a representarse en su mente las marcas mas conocidas como Samsonite, Polo, Ralph Laurent, etc. Imagínense objetos artesanales en bruto y desagradables a la vista. Pero eso si, bien prácticos. Las maletas eran multiuso, o sea, servían para todo. Si ibas a merendar en tu habitación, a causa de la falta de muebles, utilizabas la maleta. Si tenías que esperar la guagua(autobús) de la escuela para ir o regresar a tu casa y estaba rota o no había gasolina como sucedía a menudo, pues te recostabas en tu maleta. Si estabas aburrido y querías matar el tiempo jugando cartas o dados, pues también lo hacías encima de la maleta. No había preocupación con aquellas maletas, porque ¿quién se la iba a robar, quién iba a cargar con aquella caja de muerto? Eso era impensable. Entonces no todo era negativo. Sabías que donde la dejaras allí iba a estar, claro podías quizás encontrarla vacía pero ella, la maleta no te dejaba ni te cambiaba por nadie. Solamente ella, sin nada dentro pesaba más que un matrimonio mal llevado como decía mi abuela. Y nosotros que en aquel tiempo no levantábamos ni tres cuartas del piso, teníamos que cargar con ella. Allí olvídense de las elementales reglas de cortesía de que un varón le iba a llevar la maleta a una niña. Nada de eso, cada uno con la suya porque nadie estaba para afectarse la columna. Pero a pesar de todo como uno se encuentra inmerso en ese mundo llega a creer que las únicas maletas que existen en él son esas ya que no tienes punto de comparación. Íbamos orgullosos con nuestras maletas cada domingo en la noche llenas de chucherías y regresábamos cada viernes en la tarde a la casa con ellas llenas de ropa sucia. Por suerte todos estos tiempos han quedado atrás y ahora las maletas que poseo son bien diferentes de aquellas, aunque debo confesar que no me arrepiento de haberlos vivido. Como las cosas van involucionando quien sabe si un día se regresa a las antiguas maletas. Si llegara a suceder ya estoy preparado y será mas fácil y menos traumático el cambio.
A pesar de todo, aún existe en este mundo gente que cree en el amor y que lo siente. Quiero compartir esta bella experiencia que me envió una amiga porque me parece que es una lección para muchos. En Cuba, donde todo es tan difícil y donde tanto nos quejamos porque no tenemos todo lo que queremos, se puede ser muy feliz incluso con esas carencias. Solo hay que mirar a nuestro alrededor y descubrir y dar sentido a muchas cosas que nos parecen insignificantes pero que son ellas, así de sencillas, las que conforman nuestra existencia y pueden contribuir a nuestra felicidad.
Hoy quiero compartirte algo lindo que logramos construir X y yo. Fue algo verdaderamente mágico. Decidí cambiar de sintonía. No más lamentaciones y si permitirme vivir del momento que me toca, de la mejor forma. Pues como vez, salió, está dando resultados.
El sábado X y yo cumplimos 7 años y 8 meses de pareja , así como 4 años con 4 meses de casados. Pues todo fue fluyendo de la espontaneidad de ambos. Era como un "Todo Fluye" a la honda de Eráclito de Efeso. Todo comenzó porque X me invitó a unos confites, casualmente alfajores, en un Silvayn, allí vimos un CAKE de nata, él decidió comparlo para mí. Era muy grande para comerlo solos, cuando uno comparte la felicidad, esta se multiplica para todos. Por lo que decidimos invitar a algunos amigos allegados a nosostros para la tarde del día siguiente. Comenzamos a llamar por teléfono y tal y a avisar que habíamos decidido así muy espontáneamente compartir el día de aniversario con ellos nuestros elegidos.
Yo ese día regresaba de Pinar del Río, llevaba frutas frescas, vino pinareño del que ya debes conocer, y otras cositas, para compartir el sábado día del aniversario. Pues de momento teníamos todo para compartir sencillamnete, pero lo más importante era la conexión que había entre nos, que hacía que todo fuera diferente y las energías positivas dejaran que hasta me saliera un poema para la tarjeta que le dedicara de recuerdo a X.
El en cambio me regaló mis tres flores preferidas en momentos diferentes de la noche del 23 y el dia 24, como símbolo de amor, pues dice que si me regalaba las tres era símbolo solo de amistad, dos cariño y una de amor. Allí me enteré de esas teorías y fue uno de los detalles que hicieron más interesante el día.
En casa no tenemos nada más de muebles que un sofá cama. Pero en la sala tenemos una alfombra persa muy bonita de color malva y dorado. Ahí me desperté en la mañana muy cálida y alegre y le pedí a X, que se quedara que iba a preparar algo lindo para ambos, que sería una sorpresa muy linda para él. Pues sí, le busqué un libro y se lo puse casi en los ojos para que no me interrumpiera.
Fui a la cocina y al refrigerador y toda la comida que tenía la fui transformando y dándole forma, sabor, sentido. Luego que decorara muy bien mis platos de frutas muy sensuales como la fruta bomba (papaya), la piña, el plátano, la endulcoraba con miel de abejas, y hacer unas tostadas con salsa de mayonesa, salchichas y tomates que se veían deliciosa, tal como lo estaban, el vino, el cake de nata, refresco de limón, confituras, café capuchino(donde me he hecho especialista) fui a ponerlo encima de una frasada en la alfombra que nunca habíamos utilizado para tales menesteres.
Comencé entonces a darle forma poniendo cada cosa en el lugar que consideré era el más indicado. Luego llamé a X, cosa que le sorprendió mucho. Yo sencillamentes me sentía como me desdoblava y sentía una felicidad interior que no cabía dentro de mí, pues aunque no vi mis ojos estos brillaban porque sentí un renacer en mi interior que ya su ausencia me estaba lastimamdo. Fue un lindo desayuno, fue algo mágico verdaderamente. Era como si por vez primera le diera la bienvenida a casa.
Así trascurrió el día y llené nuestras paredes de la casa de abanicos de arte cubano con plástica y poesía que decían mucho y hacían de la casa un espacio muy espiritual, ni hablar del ambiantador de jazmín, que le daba el toque de ternura al lugar y nos dejaba entrar en ese mundito interior de cada uno sin permiso.
Luego en la tarde llegaron unos amigos, solo tres de los 10 que invitamos, pero fueron los tres que hacían falta, por vez primera no me molesté porque no viniera el resto, pues he comprendido que algunas veces no son buenas las multitudes. Los que estaban le dieron un toque de armonía al lugar, eran personas que dejaron su gracia en cada momento. Una vez más cenamos en la alfombra que nos permitió volar entre risas, cuentos, mensajes y palabras. Seguimos contagiando gente, nos fuimos al jardín del Hotel Nacional a entonces cargarnos más con la brisa del mar, su gente en el malecón mirada desde la montaña, la mirada es diferente. Todos estabamos felices y radiantes. Sin perder el detalle de la luna llena brillante como si ella condujera la marcha de la noche y las estrellas fueras el mejor tapiz de complicidad de la noche. Al día siguente aún estábamos todos sacando conclusiones del día, qué maravilloso día. Fue un día que me cargue de vida y le di paso a las ilusiones.
Después de seis años sin visitar mi país, finalmente pude regresar en diciembre del 2006. Llegué el mismo día que el yate Granma pero muchísimos años después. Para los que no conocen, fue el yate en el cual Fidel Castro y los revolucionarios que venían de México llegaron a Cuba en el año 1956 para combatir contra el régimen de Batista y lograr que triunfara la Revolución cubana.
A pesar de haber llegado el mismo día, no hubo mal tiempo y llegué en el vuelo París-Habana de Air France. Todo muy bien, incluso en la aduana no tuve ningún contratiempo. Salí bastante rápido, creo que fui el primero según me contó mi familia. Y los cubanos que viajan saben los problemas que se pueden tener en la aduana. Por ejemplo en el último viaje que fuimos juntos Hector y yo, creo que salimos de últimos debido a algunos que contratiempos que contaré más adelante.
Pues bien salí y allí estaba mi familia, amigos de siempre, la familia de Hector y algunos familiares de cubanos que viven acá en Bangkok para recoger cartas y dinero que habían enviado conmigo. Mucha emoción, sobre todo por parte de mi mamá que se puso my nerviosa y hasta le subió la presión pero como yo traía un equipo para medir la presión, allí mismo se la medimos y enseguida se calmó. Después de unos minutos compartiendo en la cafetería del aeropuerto, salimos para mi querida tierra Manicaragua en un carro cómico como dicen por allá, entiéndase un Peugeot moderno.
Estaba muy preocupado porque no sabía como iba a reaccionar mi abuela Norma que aunque está muy bien para sus 80 años, padece de taquicardia. Pero afortunadamente todo salió bien y Normita fue una de las que mejor se portó. Fue muy gracioso porque ella no me reconoció. A la entrada de mi casa había alguna gente del barrio, familia, amigos, etc y todo el mundo saludándome, abrazándome y demás y yo de momento dije: ¨Permiso que quiero ver a Norma¨y ahí fui a verla. Ella se emocionó un poco pero lo normal. De ahí salimos para la casa de mi mamá y allí estaban mis abuelos despiertos que igual se alegraron mucho de verme. Mi otra abuela, igual de 80 años me tuvo como media hora sentado en sus piernas y yo preocupado porque pensaba que le pesaba pero ella como si nada diciendo que que estaba bien que tenía muchos deseos de hacer eso y finalmente podía hacerlo.
Después de estar como una media hora en casa de mi mamá regresamos a casa de mi papá a dormir. Mi mamá regresó conmigo y dormimos juntos esa noche, hablando, haciendo cuentos hasta tarde.
A la mañana siguiente pues como no podía faltar, fiesta! Cerdo asado, cerveza, arroz congris, etc, etc, etc. Pasó gente a saludarme, amigos, vecinos, familia. Por la tarde nos fuimos en un coche de caballos para La Piedra, la casa de mi mamá donde nuevamente fiesta, cerveza, ron, amigos, familia, comida. Yo tirando fotos todo el tiempo y filmando con la cámara de video. Hacía muy buen tiempo en Cuba, fresco y a veces frío pero no tanto como lo esperaba ya que algunas veces pasé calor. Nunca como en julio y agosto claro.
A pesar de que aún no ha mejorado del todo la situación económica, encontré que la gente tenía menos problemas y más acceso a las cosas, mejor desenvolvimiento. Las tiendas siempre llenas de gente aunque no precisamente igual de llenas de productos. Los precios por las nubes y sobre todo me sorprendí mucho al ver que la gran mayoría de los productos venía de Venezuela. Para que tengan una idea, los precios de Tailandia se multiplican por tres y ahí tenemos los precios de Cuba. Pero no importaba ya que después de 6 años y con la familia y los amigos queridos, pues no era momento para sacar cuentas sino para disfrutar y así lo hice.
Visité a varios amigos que tenía deseos de ver en mi provincia. Estuve en Camaguey, Holguín, Santiago de Cuba, La Habana y Pinar del Río. Un periplo rápido e intenso por la isla. La verdad no descansé mucho en todo el tiempo que estuve en Cuba. Norma siempre me decía que parara un poco que luego iba a llegar muy cansado a Tailandia. Pero no estaba cansado solo quería aprovechar lo más que pudiera el tiempo con mi gente.
En La Habana me sucedió algo cómico porque llegué y cuando vi los panataxis ladas exclamé muy extrañado sobre el particular y el chofer del taxi en el que iba me dijo que cuánto tiempo hacía que no venía a La Habana. Me reí muchísimo pero nunca le dije que no vivía en Cuba. También en las tiendas disfrutaba mucho viendo y escuchando a la gente cubana que es tan espontánea y tan diferente de los asiáticos. Por ejemplo me asombraba positivamente cuando alguien preguntaba el precio de algún producto que ya otra persona tenía o cuando pregutnaban si salía bueno, si era de calidad o dónde lo habían comprado, el precio y demás. Puede parecer raro pero aca nunca se escuchan esas cosas. Además, algo tan siemple como ponerse a hablar con un desconocido como si nos conociéramos de toda la vida, jamás ocurre tampoco por esta zona del mundo.
En Pinar del Río, a pesar de haber estado poco tiempo, disfruté mucho de la compañía de mi otra familia. Hubo fiesta, buena comida, vino pinareño que es muy bueno, en fin, la pasé de lo mejor. Esperé San Lázaro en Pinar y esa misma madrugada regresé a La Habana y fui al Rincón con mi hermana Maydita, bajo un aguacero....pero allí como lo habíamos previsto. Ese día fue todo un maratón. Del Rincón para casa de Digna a almorzar y de Lawton para El Vedado a la fiesta de mis compañeros de la Universidad. Me alegró mucho ver a todo el mundo reunido. No todos pero al menos algunos. Bailamos, conversamos, comimos, recordamos viejos y buenos tiempos y para poner punto final a la noche y esperar el día siguiente nos fuimos al Malecón a conversar como en los viejos tiempos. Fue muy lindo porque todos tuvimos que decir los puntos más altos en nuestras vidas en los últimos 5 años y fue interesante escuchar a los amigos de nuevo y ver como algunos habían madurado mucho personal e intelectualmente. Fue una de las cosas más lindas que recuerdo de ese primer viaje a Cuba después de mucho tiempo. La brisa del malecón, especialmente en diciembre, la buena compañía, lo interesante de los temas de conversación, todo eso hizo que el tiempo volara y cuando vinimos a darnos cuenta ya casi amanecía. Recogí las cosas y para la terminal de ómnibus a tomar un carro para mi provincia.
Dos días después, el viaje al oriente de Cuba. Primer destino Camaguey donde dejamos a Normita y al dia siguiente salimos mi primo y yo para Holguín y como destino final Santiago de Cuba. Todo fue maravilloso en nuestro viaje a Santiago de Cuba. Era mi primera vez en tierras orientales, más alla de Camaguey. Allí nos recibieron como reyes, fue todo fiestas, visitas interesantes y no paramos ni un minuto. Comida, bebida, buena acogida, lugares históricos por excelencia, esa es la idea que me llevé de la tierra caliente como se conoce en Cuba, debido a que las temperaturas siempre son bien elavadas en esa zona. Pasamos dos dias bien intensos y de ahí regresamos a Camaguey y luego a mi provincia donde pasé el fin de año en familia y con las cosas que tradicionalmente se hacen en Cuba para esa fecha.
Lo peor de todo era que al día siguiente tenía que comenzar mi viaje de regreso. Realmente no tenía deseos de regresar pero lo hice sabiendo que muy pronto regresaría nuevamente.